Actualmente, los teléfonos celulares se han apoderado de nuestras vidas, pocas veces los apagamos, siempre los tenemos a mano y sinceramente, son una extensión de la capacidad de comunicación; en un mundo donde las distancias son inexistentes y todo se encuentra al alcance de un clic, resulta necesario para mantener la armonía en el centro de trabajo, establecer límites sobre su uso en la empresa.

Cada día es más común ver conversaciones y reuniones de trabajo interrumpidas por el sonido de un celular y son muchas las historias relacionadas a tonos de celular inapropiados que contienen, canciones, risas, llantos y sonidos de todo tipo, sin olvidar los casos de trabajadores que reciben gran cantidad de llamadas no relacionadas con sus labores.

Es cierto que el teléfono celular es considerado un instrumento de comunicación personal del trabajador, sin embargo, el uso de dicha tecnología en la jornada laboral puede llegar a distraerlos de la función para la que fueron contratados. Dentro del poder de dirección del empleador es permitido limitar el uso de la telefonía móvil en el centro de trabajo, esto como parte de la facultad que posee todo empleador de dirigir de la forma que considere pertinente la actividad de los trabajadores dentro del centro de trabajo, para la buena marcha de sus negocios. Usemos el celular de tal manera que no ponga en riesgo nuestra integridad ni nos atrase en nuestros trabajos.